Manifiesto por una Universidad Pública
y Laica
Muchos miembros de la Universidad –alumnos,
profesores y personal de Administración y Servicios–, interesados
en que esta institución responda plenamente a su carácter público,
pensamos que necesita un importante impulso laicista que la desvincule de lastres
derivados del pasado nacionalcatólico y de nuevos peligros asociados
a otras formas de confesionalismo.
Recordemos que España es un Estado aconfesional y que, por tanto, sus
instituciones públicas no pueden promover ni atacar en modo alguno ninguna
religión o convicciones particulares. Más aún, la Universidad
pública, dado su carácter de institución dedicada a la
promoción del conocimiento humanista y científico, debe ser una
entidad especialmente combativa en la defensa de la libertad de conciencia,
debe involucrarse plenamente en garantizar la libertad de pensamiento y de expresión.
Además es su deber alentar con vigor la razón y la ciencia. Para
ello debe mantenerse alerta, y alertar a la sociedad, respecto de las distintas
formas de superstición y de opresión y manipulación intelectuales,
pues éstas suelen apoyarse en engaños y fraudes que se pueden
desenmascarar desde la racionalidad y el conocimiento científico.
En particular, creemos que la Universidad debe tomar medidas que promuevan
la libertad de conciencia (o que eviten que se vea menoscabada) en al menos
los siguientes aspectos:
- Símbolos religiosos. Aún permanecen símbolos
religiosos en espacios públicos de la Universidad. Estos espacios son
de todos, no de los afectos a ninguna creencia concreta.
- Capillas. No debe haber ningún espacio de culto propio
de la Universidad.
- Templos adscritos. Asimismo, ningún espacio religioso
debe considerarse adscrito a la Universidad.
- Misas. No es lícito que desde la Universidad se promuevan
o convoquen actos como misas, procesiones o funerales religiosos. Las autoridades
académicas no pueden participar en cuanto tales en este tipo de actos.
- Esquelas mortuorias. Los comunicados universitarios deben
ser laicos; la Universidad no debe, por ejemplo, pedir que se ruegue por el
alma de algún fallecido, aun cuando éste fuese creyente católico
o de cualquier otra confesión.
- Patronos. Los patronos de Facultades y Escuelas no deben
serlo por mera tradición religiosa, sino por méritos ligados
a los estudios en cuestión.
- Las asociaciones universitarias de carácter religioso
(como la denominada “Pastoral Universitaria”, dependiente de la
Archidiócesis de Granada) no deben tener privilegio alguno respecto
a otras asociaciones universitarias ligadas a otros tipos de convicciones
y creencias.
- La Universidad debe oponerse a todo tipo de irracionalidades
anticientíficas o pseudocientíficas, aun cuando tengan un notable
respaldo popular (y quizás en este caso debe hacerlo con mayor vigor).
- La Universidad pública no debe promocionar o amparar
estudios que presupongan o alienten un tipo particular de convicciones personales,
como puede ocurrir en las Facultades de Teología o en las Escuelas
de Magisterio dependientes de la Iglesia.
- Las enseñanzas de Universidades privadas y de centros
concertados con la Universidad pública sólo serán reconocidas
por ésta si se asegura un control de la calidad en la docencia similar
al existente en la propia Universidad pública, incluyendo el cumplimiento
de programas de carácter no doctrinal. Asimismo debe controlarse la
transparencia en las contrataciones de profesorado.
- El Estado debe financiar exclusivamente la Universidad pública,
ya sea de manera directa o indirecta (por tanto las becas públicas
sólo han de otorgarse a sus estudiantes).
La Universidad pública debe promover la existencia y buen funcionamiento
de Colegios Mayores de carácter público, y por ende, laico.
Las personas que, como miembros de la comunidad universitaria, suscribimos este
manifiesto, tenemos la intención de tomar y apoyar iniciativas que promuevan
la libertad de conciencia y denunciar aquellas que la ataquen. Esperamos contar
con un respaldo mayoritario en el ámbito universitario granadino, y en
particular de las autoridades académicas. Asimismo es nuestro propósito
extender estas iniciativas a todas las universidades públicas españolas.
Mayo de 2010